Medio ambiente
23 de julio de 2019

Los vehículos eléctricos en Colombia: una contribución a la movilidad sostenible

La movilidad sostenible es uno de los elementos determinantes para la lucha contra el cambio climático. Los organismos multilaterales han hecho recomendaciones tendientes a la adopción de políticas públicas para dejar los vehículos de combustión interna y adoptar definitivamente transportes de energías renovables. Por tal razón, el legislador colombiano ha logrado con la nueva Ley 1964 de 2019 un verdadero esquema de promoción, implementación y reducción de gases de efecto invernadero.

Por: Jhon Caballero Martinez

La movilidad sostenible

El cambio climático es uno de los aspectos que mayor importancia ha adquirido en los últimos años, de ahí que el Acuerdo de París haya establecido el objetivo de mantener el aumento de la temperatura media mundial por debajo de los 2° C. No debe mermarse esfuerzo alguno para reducir la emisión de gases de efecto invernadero y así luchar contra el calentamiento global.

Uno de los grandes contaminantes son los vehículos de combustión interna, su grado de contaminación es tan alto que el trasporte en América Latina y el Caribe representa más del 20% de las emisiones de CO2 en la región. La problemática es tal, que los Estados han comenzado a aceptar el compromiso de tomar medidas e impulsar políticas públicas sobre el tema, pero “lamentablemente, el transporte aún no está en el mismo camino […] es el único sector importante en el mundo donde las emisiones de gases de efecto invernadero todavía están subiendo”[1].

La prioridad entonces, es tomar medidas tendientes a la “sustitución de los automóviles existentes hacia aquellas opciones de bajas emisiones en su uso, como son los vehículos híbridos y los eléctricos”[2], a fin de alcanzar un desarrollo sostenible acorde con los principios enmarcados en la comunidad internacional y los objetivos de desarrollo 2030 de Naciones Unidas.

Los vehículos eléctricos

Los vehículos eléctricos (EVs) han sido entendidos como aquellos medios de trasporte que involucran una propulsión sostenible con el medio ambiente, lo que hace resaltar una superioridad técnico-ecológica que reduce los ruidos y evita las emisiones contaminantes[3]. Sin embargo, a pesar de que parece una tecnología innovadora, el origen de la electricidad como energía renovable data del S XIX, gracias a los desarrollos sobre almacenamiento químico de energía eléctrica y los principios del electromagnetismo.

En efecto, a lo largo del S XX se dio una fuerte disputa sobre la imposición en el mercado de los vehículos eléctricos VERSUS los vehículos con motor de combustión, en donde estos últimos ganaron la partida por lo inconveniente que resultaban los costos, autonomía, velocidad y carga de la tecnología eléctrica. Para 1920, los EVs habían desaparecido por completo del mercado[4]. Para el año de 1970, el mercado se reactiva por la crisis del petróleo y la oferta comienza a hacerse notoria hasta 2014.

La implementación de EVs como política pública

El Banco Interamericano de Desarrollo ha indicado que los países de América Latina pueden implementar políticas tendientes a alcanzar la movilidad sostenible a través de estrategias que promuevan incentivos financieros, como ofrecer devoluciones y reducir impuestos para la adquisición de vehículos amigables con el medio ambiente. Así mismo, incentivos no financieros, como permiso para utilizar carriles exclusivos, exención de las restricciones de vehículos y estacionamientos gratuitos.

El organismo también se refiere a la importancia de enfrentar retos como incrementar la disponibilidad de los puntos de carga y diseñar regulaciones de emisiones contaminantes más estrictas.

La regulación en Colombia

En Colombia se aprobó recientemente la Ley 1964 de 2019, que busca sentar un marco regulatorio sobre el uso e implementación de vehículos eléctricos en el país. La normatividad plantea un concepto legal, entendiendo que vehículo eléctrico es:

Un vehículo impulsado exclusivamente por uno o más motores eléctricos, que obtienen corriente de un sistema de almacenamiento de energía recargable, como baterías, u otros dispositivos portátiles de almacenamiento de energía eléctrica, incluyendo celdas de combustible de hidrógeno o que obtienen la corriente a través de catenarias. Estos vehículos no cuentan con motores de combustión interna o sistemas de generación eléctrica a bordo como medio para suministrar energía eléctrica[5].

Dicha definición, permite discernir que la normatividad descarta los vehículos híbridos como un medio de trasporte de movilidad sostenible, por lo que los vehículos automotores impulsados por energía renovables no deben generar emisiones contaminantes al aire ni gases de efecto invernadero.

Así las cosas, el Gobierno nacional y los prestadores del servicio público de transporte a partir del año 2025, deberán cumplir con una cuota mínima del 30%  en la compra o uso de vehículos eléctricos, conforme aumente la oferta de estos bienes en el mercado nacional. A su vez, los Sistemas de Transporte Masivo del país deberán implementar políticas de uso progresivo de vehículos eléctricos para la operación de las flotas, las cuales podrán ser de energía eléctrica o cero emisiones. La cuota que deben cumplir comenzará desde el 2025 con el 10% de los vehículos adquiridos, hasta el 100% de los mismos para 2035.

La nueva normatividad no solo obliga al Estado a tomar medidas en favor del medio ambiente, sino que impone el deber de colaboración de los particulares en el tema, especialmente en aspectos urbanísticos, ya que se prevén lineamientos técnicos necesarios para garantizar que los edificios de uso residencial y comercial cuenten con la infraestructura necesaria para convertirse en un punto de carga.

Incentivos por el uso

La normatividad promovida en Colombia se acercó a las propuestas de incentivos presentadas por el Banco Interamericano de Desarrollo anteriormente expuestas, de manera que más allá del aspecto medio ambiental, los habitantes que decidan reinventar su medio de trasporte tradicional podrán acceder a los siguientes beneficios:

  • Un menor porcentaje de impuesto sobre el vehículo, el cual no podrá superar el 1% del valor comercial.
  • Exención en las medidas de restricción a la circulación vehicular en cualquiera de sus modalidades, cuando la autoridad de tránsito local lo dispongan.
  • Acceso a plazas de parqueo habilitados para uso preferencial de vehículos eléctricos.

Materias estipuladas en la ley que deben ser reglamentadas:

  • El Ministerio de Transporte y el Ministerio de Ambiente deben reglamentar los lineamientos técnicos necesarios para la Revisión Técnico Mecánica en los vehículos eléctricos.
  • El Ministerio de Transporte debe reglamentar la identificación de parqueaderos preferenciales, en donde defina un logotipo y color para los mismos.
  • El Ministerio de Transporte y el Ministerio de Comercio deben reglamentar a las empresas importadoras de vehículos eléctricos y el importe de autopartes y repuestos.
  • Las entidades territoriales, en virtud de su autonomía, podrán establecer descuentos sobre el registro o impuesto vehicular, tarifas diferenciadas de parqueaderos o exenciones tributarias.

Conclusiones

A través de estos mecanismos de política pública, el país participa en los esfuerzos establecidos en el acuerdo de París para luchar contra el cambio climático y reducir la producción de gases de efecto invernadero. Sin embargo, esta propuesta es solo una de las tantas que se requiere para lograr un verdadero efecto sobre el cambio climático y sus consecuencias.

El reto que se debe enfrentar ahora, es la reglamentación de aspectos específicos en la materia por parte del ejecutivo, puesto que en la práctica se requiere tomar medidas que abaraten los costos de adquisición de vehículos con las características descritas, sin mencionar la lucha de la industria de vehículos de combustión interna que aún se niega en desaparecer.

 

La ley 1964 de 2019

La Ley 1964 de 2019, por medio de la cual se promueve el uso de vehículos eléctricos en Colombia y se dictan otras disposiciones, fue sancionada el 11 de julio de 2019 y publicada en el Diario Oficial Año CLV No. 51.011.

Referencias:

[1] Montón, Raquel. 10 años para deshacernos de los motores de combustión o de nuestro clima. En: GreenPeace. Disponible en: https://es.greenpeace.org/es/noticias/tenemos-10-anos-para-deshacernos-de-los-motores-de-combustion-o-de-nuestro-clima/

[2] Isla, Lorena; Singla, Martín; Rodríguez, Manuel; & Granada, Isabel. Análisis de Tecnología, Industria, y Mercado para Vehículos Eléctricos en América Latina y el Caribe. Washington: Banco Interamericano de Desarrollo. Disponible en: https://publications.iadb.org/es/analisis-de-tecnologia-industria-y-mercado-para-vehiculos-electricos-en-america-latina-y-el-caribe. p. 14

[3] Ibíd.

[4] Gómez, Julian; Hernán, Carlos; Kaul, Veerender; & Isla, Lorena. La incorporación de los vehículos eléctricos en América Latina. Washington: Banco Interamericano de Desarrollo. Disponible en https://publications.iadb.org/es/publicacion/17165/la-incorporacion-de-los-vehiculos-electricos-en-america-latina

[5] COLOMBIA. CONGRESO DE LA REPÚBLICA DE COLOMBIA. Artículo 2. Ley 1964 de 2019 (11 de julio de 2019). [Por medio de la cual se promueve el uso de vehículos eléctricos en Colombia y se dictan otras disposiciones].