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2 de mayo de 2019

Reconocimiento facial ¿El regreso de la criminología positivista?

Una de las teorías más debatidas en la criminología, ha llegado a tomar relevancia en la actualidad con los nuevos matices de la tecnología. El reconocimiento facial podría ser una noción moderna de los planteamientos de Lombroso.

Por: Jhon Caballero Martinez

I. El reconocimiento facial

El reconocimiento facial, es un ejercicio mental que desarrollan los seres humanos a diario, se refiere a aquella capacidad de distinguir un rostro de otros, pero con el avance tecnológico, ha surgido el interés de dotar a las maquinas con el mismo talento, a fin de automatizar tareas y alimentar la estructuración de los datos.

El procesamiento de esta nueva categoría de información, ha conllevado a la definición de los atributos físicos como identificación biométrica, entendido como aquellos parámetros de identificación de una persona, relacionándose sus huellas dactilares, sus rasgos faciales, su iris e incluso su voz, a una base de datos de tratamiento de datos personales (Li, S., & Jain, A., 2005).

La delimitación del uso de estos datos personales biométricos, estará ligada a los fines de tratamiento de la base de datos que los almacene, es claro que debido a los desarrollos en materia de reconocimiento automatizado de rostros, se han implementado sistemas de este tipo en diversos sectores de la economía. Los inconvenientes surgen, cuando el objeto del tratamiento de los datos no se encuentra delimitado de forma objetiva y el responsable del tratamiento de estos datos biométricos coincide con el ente que regula el cumplimiento de las normativas, es decir, el Estado.

De antaño, los gobiernos han aprovechado esta herramienta para asegurar la identificación de los ciudadanos, la gestión de la identificación a través de huellas dactilares en la Registraduría y su uso por parte de las notarías, son uno de los más claros ejemplos de tratamiento de datos biométricos. Ahora, con el avance en reconocimiento facial, el trabajo de control migratorio ha venido adaptándose, y se analizan las características físicas de la persona que se identifica en un puesto de control, con la información almacenada en su pasaporte.

Sin embargo, los organismos de inteligencia y de seguridad del Estado, han venido explotando el potencial de los datos biométricos en los últimos años, considerando que las características físicas de las personas, pueden ser interrelacionadas en la construcción de un perfil sociológico sobre ellas mismas.

Un ejemplo de lo anterior, es el plan de China por diseñar el Esquema de Planificación para la Construcción de un Sistema de Crédito Social (2014-2020), en donde se “utiliza el estímulo para mantener la confianza y las restricciones contra la ruptura como mecanismos de incentivo, su objetivo es elevar la mentalidad honesta y los niveles de crédito de toda la sociedad” (State Council Notice, 2014, parr. 7). Una forma de reforzar esa forma de control para garantizar la confianza en el sistema comunista chino, ha sido el uso del big data y el reconocimiento facial (Denyer, 2016).

De esta forma, es posible empezar a utilizar esta tecnología de forma tan variada, hasta el punto de impactar en la estructuración de la política criminal del Estado, entendiendo que más allá de la imposición de la pena, el estudio del crimen como fenómeno, puede aplicar el reconocimiento facial para visualizar las motivaciones que conllevan al infractor a incurrir en una conducta reprochable para la sociedad.

II. La criminología

Lo que la comunidad entiende como delito y la forma cómo se acerca al mismo, varía respecto a los desarrollos científicos y socioculturales que resaltan en determinada etapa histórica. En principio, lo que era conocido como pecado, era igualmente un delito, pero con la aparición del Estado moderno, empiezan a moldearse tipologías de delitos que tienen un fin mayormente estudiado por el legislador.

La Escuela Criminal Positiva, se destacó por proponer la idea de estudiar el crimen desde su origen biológico y psicológico, para que luego, el derecho pudiera intervenir bajo las consecuencias del reproche normativo. Así, lo importante para los positivistas no es el estudio del delito, sino el estudio del delincuente en sí mismo, aplicando un método positivo experimental que permitiera la eliminación, neutralización y la reinserción social del mismo.

Para entonces, tenían que analizarse las características que hacen al hombre un delincuente y aplicar un ejercicio de estadística para prevenir hechos dañinos en la sociedad. Se empezaron a desarrollar análisis que definían los rasgos del hombre delincuente, estudiándose las medidas de las extremidades, la circunferencia craneal, entre otras características físicas.

Desde la escuela de antropología criminal, Cesare Lombroso argumentaba que el hombre delincuente tenía anomalías craneales que eran determinantes en su conducta criminal. A través de autopsias y análisis de sujetos con tendencia a delinquir, concluyó que los segmentos atípicos en las circunvoluciones del cráneo y las afectaciones al sistema nervioso central, eran indicadores de criminales. Para los pensadores de esta escuela, un excesivo desarrollo del cerebelo, un cerebro voluminoso o de mayor peso o la existencia de huesos alargados en la morfología humana, eran indicadores de posible conducta criminal.

Así las cosas, Lombroso decide presentar el concepto de criminal atávico, según el cual, el delincuente representaba una regresión a estados evolutivos anteriores, es decir, el delincuente era un sujeto que no había evolucionado adecuadamente. De forma que, basándose en esta teoría, podía reconocerse al criminal con base en una serie de estigmas físicos o anomalías, como el excesivo desarrollo del cerebelo, la asimetría del rostro o dentaduras anormales.

A su vez, Enrico Ferri plantea que el delincuente puede determinarse, además de condiciones físicas, por condiciones sociales en combinación con factores congénitos y de impulsos del individuo, involucrando el factor psicológico al análisis antropológico y biológico de Lombroso.

Es el desarrollo de la ciencia y de los factores de política criminal, los que llevan a desechar estas teorías, haciendo énfasis en la importancia de que se debe construir un derecho penal de acto y no un derecho penal de autor. Las características físicas o psíquicas de los individuos no los hacen delincuentes; la pena debe basarse en unos fines que busquen la inocuización y resocialización del individuo que ha incurrido en una conducta reprochable.

III. El reconocimiento facial y su impacto en la criminología

Debido al desarrollo de tecnologías disruptivas y la posibilidad de digitalizar la información, se ha hecho posible la identificación automatizada de los sujetos con base en sus características físicas. Los desarrollos en materia de reconocimiento facial, han abierto la posibilidad de determinar la identidad de una persona gracias al estudio de su rostro, de manera que los rasgos faciales, la dimensión de las pupilas, el iris, e incluso algunos gestos corporales, pueden determinar, con un alto grado de probabilidad, la verdadera identidad una persona.

Por lo anterior, es que se ha venido construyendo la idea del derecho a la privacidad sobre los datos biométricos, imponiéndose restricciones en cuanto al tratamiento de esta información por las normativas de tratamiento de datos personales, tal vez, cuando se trata de la seguridad nacional o de conservar el orden público, los ciudadanos y los gobiernos pueden decidir tener una postura más laxa sobre el tratamiento de sus datos biométricos. Sin embargo, más allá de la protección de los datos personales y la discusión que ello implica, de lo que se trata finalmente la implementación de esta tecnología, es de analizar una secuencia de patrones, pues el objetivo será el de clasificar y reconocer las facciones del rostro (Hernández, 2010).

Modelo de formas de rostro para reconocimiento

Li, S., & Jain, A. (2005). Handbook of Face Recognition. Obtenido de https://www.springer.com/la/book/9780857299314

Al final, no es otra que la tesis planteada por Lombroso años atrás, el estudio de las características físicas, prescindiendo de la subjetividad humana y aplicando matemática con ayuda de la tecnología. El sistema se alimenta de imágenes previas, a las cuales se les asigna un lugar en el espacio y una serie de variables, al ser procesadas y proyectadas por el algoritmo, se realiza el contraste con imágenes posteriores, a fin de definir si existe o no coincidencias.

El debate ahora, ya no es sobre la tecnología en sí misma, sino qué hacer con la información que contrastan los sistemas de reconocimiento facial. El alentar el uso responsable de esta tecnología debe ser fundamental, los principios éticos deben ser el marco de acción para su implementación, después de todo, es una herramienta que innegablemente se utilizará.

Conforme con lo anterior, la Oficina Federal de Investigaciones de Estados Unidos (FBI), ha venido empleando esquemas de reconocimiento facial para sus investigaciones criminales, en concreto, el Next Generation Identification-Interstate Photo System (NGI-IPS), es un sistema que a través de 30 millones de fotos, permite el rápido reconocimiento de delincuentes en diversos estados de los Estados Unidos, no obstante, si bien se realizaron pruebas para evaluar si las búsquedas de reconocimiento facial en las bases de datos arrojaban coincidencias, no  se evaluó la frecuencia de sus errores.

Por lo anterior, se podría estar en el mismo error que se incurrió con la criminología positivista, en tanto que si bien se estudiaron las características físicas de los criminales, no se evaluaron de la misma forma a los no criminales. Se evalúan las coincidencias exitosas, pero no la frecuencia en que el sistema podría cometer errores (U.S. Government Accountability Office, 2016).

Un aplicación práctica similar, empieza a darse en el Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, en donde se han comenzado a implementar soluciones biométricas en las salidas de los aeropuertos, asociadas al reconocimiento facial. El diseño de un algoritmo especifico, se encarga de filtrar los datos biográficos del Sistema de Información Avanzada sobre Pasajeros, el cual agrupa las fotografías de viajeros en vuelos internacionales, analizando los registros de imágenes recaudadas en solicitudes de pasaporte, solicitudes de visa o interacciones en encuentros fronterizos. De esta forma, el sistema segrega los datos y busca proveer mayor seguridad en los aeropuertos (Homeland Security, 2018), habrá que esperar que tan sesgados serán los resultados y si realmente es una iniciativa viable para la seguridad nacional.

Uso de sistemas MRTD biométricos para el control de pasaportes

Li, S., & Jain, A. (2005). Handbook of Face Recognition. Obtenido de https://www.springer.com/la/book/9780857299314

En todo caso, vale la pena plantearse como una de las teorías más debatidas en la criminología, ha llegado a tomar relevancia en la actualidad con los nuevos matices de la tecnología. ¿Debe permitirse el uso del reconocimiento facial para la aplicación del derecho penal? ¿el derecho a la privacidad sucumbe ante el derecho al seguridad pública? y ¿cómo se puede garantizar la implementación de buenas practicas éticas en estos nuevos sistemas?

IV. Referencias

Homeland Security (2018). Fiscal Year 2018: Entry/Exit Overstay Report. Obtenido de https://www.dhs.gov/sites/default/files/publications/19_0417_fy18-entry-and-exit-overstay-report.pdf

Gimeo Hernandez R. (2010). Estudio de técnicas de reconocmiento facial. Obtenido de https://upcommons.upc.edu/bitstream/handle/2099.1/9782/PFC_RogerGimeno.pdf

Cabello Pardos E. (2004). Técnicas de reconocimiento facial mediante redes neuronales. Obtenido de http://oa.upm.es/215/1/10200404.pdf

Denyer, S. (2016). China’s plan to organize its society relies on ‘big data’ to rate everyone. Obtenido de The Washington Post https://www.washingtonpost.com/world/asia_pacific/chinas-plan-to-organize-its-whole-society-around-big-data-a-rating-for-everyone/2016/10/20/1cd0dd9c-9516-11e6-ae9d-0030ac1899cd_story.html?noredirect=on&utm_term=.cb28fdecc87c

U.S. Government Accountability Office (2016). Face recognition technology: FBI Should Better Ensure Privacy and Accuracy. Obtenido de https://www.gao.gov/products/GAO-16-267

Li, S., & Jain, A. (2005). Handbook of Face Recognition. New York, NY: Springer. Obtenido de https://www.springer.com/la/book/9780857299314

Smith, RG, Gannoni, A., y Goldsmid, S. (2019). Uso y aceptación de tecnologías biométricas en 2017 . Woden: Instituto Australiano de Criminología. Obtenido de http://basesbiblioteca.uexternado.edu.co:2048/login?url=https://basesbiblioteca.uexternado.edu.co:2526/docview/2198412521?accountid=48014

State Council Notice (2014). Planning Outline for the Construction of a Social Credit System (2014-2020). Obtenido de https://chinacopyrightandmedia.wordpress.com/2014/06/14/planning-outline-for-the-construction-of-a-social-credit-system-2014-2020/